Me quedé allí sentada, no me moví y cuando me dí cuenta, Malú estaba sentada a mi lado ¿cuando había entrado?
-Lo siento, estaba pensando en mis cosas y no te había visto entrar.
-No pasa nada ¿estás bien?-preguntó preocupada.
-Si si, tranquila ¿nos vamos a casa? Necesito descansar un poco.
-Claro, vamos.-fuimos a despedirnos de mi madre y nos avisó de que el entierro era mañana a las seis y media. Subimos al coche y Malú no preguntó nada sobre lo que había leído, lo agradecí porque no quería hablar de eso, al menos por ahora. Llegamos a su casa y yo lo que quería era tumbarme en el sofá y nada más, no quería saber nada del mundo. Ya eran las cuatro y media, así que Malú tendría que irse dentro de nada a la sesión de fotos. Me tumbé en el sofá y ella se fue a la habitación. No sé cuanto tiempo estuve allí tumbada, ni siquiera me había dado cuenta cuando me había dormido, mire alrededor y ya era de noche. Busqué a Malú pero no estaba así que pensé que seguiría con la sesión de fotos. Vi la hora, las nueve menos cuarto, fui a la cocina a por un vaso de agua y en la nevera había una nota suya.
Cariño, me voy a la sesión de fotos, te dejo la nota porque me daba pena despertarte, no creo que llegue muy tarde así que si quieres espérame y cenamos juntas ¿vale? Te quiero.
Cuando leí la nota, se me quedó una cara de tonta increíble, era capaz de sacarme una sonrisa hasta en mis peores momentos, y con estos pequeños detalles... Salí fuera a jugar un rato con los bichillos y cuando me cansé volví a entrar dentro. Las nueve y media, Malú estaría al caer y como supuse que llegaría cansada, decidí prepararle la cena, no me complique mucho la verdad. Preparé besugo al horno, y también un poco de ensalada, cuando la estaba aliñando, llamaron al timbre ¿quién podía ser? Me lavé las manos y fui a abrir¿Pero que hacia ella aquí? Mi cara debió ser un poema porque le hizo mucha gracia.
-Hola.-me saludó
-Ho..hola.-estaba flipando, las palabras no me salían-.puedo...¿puedo ayudarte en algo?
-Bueno, venía a ver a Malú que hace tiempo que no la veo.
-Pues Malú no está, está en una sesión de fotos.
-Oh, bueno pues si eso ya vendré otro día.
-No no, si estará al caer, pasa pasa.-dije-.por cierto yo soy María que no me he presentado.
-Encantada María, yo soy Vanesa aunque creo que no hace falta que te lo diga.-rió
-No, no hace falta, soy fan tuya y te sigo desde hace mucho.-contesté alegre.
La verdad es que Vanesa Martín era encantadora, un amor de persona, estuvimos en el sofá hablando de muchas cosas, de su gira, música, y muchas cosas y a las diez y cuarto llegó Malú.
-¡Vanesa! No sabes la alegría que me da verte.-gritó corriendo a abrazarla.
-Yo también me alegro un montón de verte.
Vanesa se quedó a cenar con nosotras y nos lo pasamos bien, era una chica muy simpática y también una gran artista. A las doce Vanesa dijo que se iba ya que era tarde y nos quedamos Malú y yo solas.
-Malú yo me voy a ir también.
-¿Te vas?.-preguntó sorprendida.
-Si, esta noche prefiero irme a mi casa a dormir y pensar en mis cosas.-dije levantándome.
-Bueno, vale, coge si quieres mi coche ¿el tuyo no lo tienes aqui no?-se me había olvidado, mi coche no estaba aquí, me despedí de ella y cogí su coche. Lo único que quería era llegar a casa y tirarme en la cama. Cuando entré en el piso, vi un sobre en el suelo, no tenía sello ni nada así que alguien debió venir a mi casa y pasarlo por debajo de la puerta. Sinceramente, me aterraba leer lo que pusiera en aquella carta, pero aún así la abrí, si no la abría no dormiría por la curiosidad así que la leí.
María, estoy al tanto de todo lo que te esta pasando estos días. Yo sé toda la verdad, si quieres saberla te espero el jueves que viene en la Cafetería La Vella a las seis y media.
¿Qué? ¿Que significaba esto? ¿Alguien mas sabe la verdad y me lo ha ocultado? Ya no sabía ni que pensar, no sabía ni en quién confiar. Supongo que debería ir, quiero saber la verdad y que alguien me explique que esta pasando de una vez por todas.
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