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viernes, 8 de agosto de 2014

Capitulo 11

Esperé a que Esteban saliera del baño pero no sabía como decírselo, no sabía como hablar con él...Cuando Esteban volvió me preguntó si estaba bien, madre mía, mi cara debía ser un poema.
-Si, estoy bien.-respondí.
-Y bueno María, cuéntame, no sé nada de ti ¿a que te dedicas?-preguntó tumbándose de nuevo en la cama.
-Yo soy artista, me dedico a la música.-dije quitándome la chaqueta, empezaba a tener calor.
-¡Cantante! Me encanta la música ¿te importaría cantarme un poco?-preguntó.
-No, claro que no.-le canté un poco de 'No te pude retener', de la gran Vanesa Martín y creo que le gustó.
-Guau, tienes un talento increíble...-dijo con los ojos como platos.
-Muchas gracias.-respondí sonriente. Me quedé un rato más haciéndole compañía y a las once me fui casa, me dijo que le darían el alta en dos o tres días así que le prometí volver a verle.

Llegué a mi casa a las once y media, la verdad que no tenía nada que hacer, solo tenía una aburrida reunión por la tarde y por la noche cenaba con Malú. Me senté en el sofá y me puse a ver la tele. A las doce alguien llamó al timbre, me levanté para ver quien era y vi a Alba saludando sonriente a la cámara, me reí y le abrí.
-¿Que haces aquí?¿No habíamos quedado, no?-pregunté confundida.
-No, pero que pasa ¿no puedo hacerle una visita a mi mejor amiga?-me dijo dándome dos besos.
-Pues claro que sí ¿te quedas a comer?-pregunté cerrando la puerta.
-Si no te importa...-dijo.
-¿Que me va a importar? Es más, te obligo a que te quedes.-dije riendo.
-Bueno me quedo venga, pero porque me lo pides tu eh.-dijo mientras se le escapaba la risa.
Nos sentamos en el sofá a hablar de nuestras cosas, teníamos mucho que contarnos en una semana.
-Bueno¿y esto que tal?-pregunté acariciándole la barriga.
-Pues va muy bien.
-¿De cuánto estás?-pregunté, no me lo había dicho.
-De mes y medio.-dijo sonriendo.
-Tengo muchísimas ganas ya de que nazca y eso que la madre eres tú.-le dije. A las dos nos pusimos a hacer la comida, algo ligero, una ensalada y un poco de pasta. Cuándo acabamos de comer lo recogimos todo y lo pusimos en el lavavajillas, nos tumbamos en el sofá a 'ver' una peli, porque a la película no le hacíamos mucho caso.
-¿Y tú que tal con Malú?-me preguntó un rato después.
-Genial, es la chica perfecta, la mujer de mi vida...-dije acordándome de ella.
-Me alegro de que seas tan feliz, te lo mereces.-A las tres y media nos quedamos fritas en el sofás, estábamos cansadas. Nos despertamos a las seis aunque sin ganas de levantarnos pero Alba tenía que irse ya a casa, Marcos estaría preocupado. A las siete cogí a Gus y me fui con él a pasear, era un bicho, no podía dejarlo suelto sino se escapaba. Media hora después ya estaba entrando a casa, Gus estaba cansado e iba con la lengua fuera. A las ocho y media me dispuse a preparar la cena, hice merluza en salsa verde y cuando estaba acabando de hacerse, llamó Malú al timbre. Subió y en cuanto me vio me abrazó, pasó y al ver a Gus rápidamente se agachó para acariciarlo.
-No sabía que tenías un perro.-me dijo.
-Es que hay muchas cosas de mí que no sabes...-dije levantando las cejas y poniendo tono de película.
Las carcajadas de Malú se escucharon por toda la casa.
-¡A cenar!-grité desde la cocina. Puse la mesa y nos sentamos a cenar.
-Tampoco sabía que cocinabas tan bien...-dijo.
-Te he dicho que hay muchas cosas de mí que no sabes nena..-yo seguía en mi papel de seductora e intentando aguantarme la risa. En cambio Malú no se cortaba, solo se escuchaba su risa pero su risa era contagiosa y la mejor música que existe. Recogimos todo y nos tumbamos en el sofá, yo sentada normal y ella con su cabeza apoyada en mis piernas. Se levantó y se sentó a horcajadas sobre mí, empezó a depositar suaves besos en mi cuello, subía y bajaba hasta llegar a mi oreja y terminar en mi boca. Siguió con los besos y las mordidas, yo estaba echa un flan, se acercó a mi oído y me susurró:
-Hazme tuya...-cuando escuché eso, un escalofrío recorrió mi cuerpo, toda mi piel se erizó...Empecé a besarle el cuello pero de repente me paró.
-Vamos mejor a la cama.-dijo a cm de mi boca. Fuimos a la cama y por el camino nos deshicimos de mi pantalón y de su camiseta. La tumbé en la cama mientras daba pequeñas mordidas en su cuello escuchando sus jadeos en mi oído. Hizo un movimiento y se puso sobre mí, al final nos acabamos deshaciendo de toda la ropa hasta quedar piel con piel una sobre la otra. Malú sobre mí, con ese baile de caderas que me estaba llevando al cielo, esa noche fue especial, las dos llegamos al paraíso y esa noche no la hice mía, ella me hizo suya...

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