Las semanas pasaban y yo cada vez tenía mas trabajo encima, estaba preparando el single que saldría dentro de poco, tenía muchas sesiones de fotos, reuniones y todo se me venía encima. Seguía en contacto con Malú, nos convertimos en mejores amigas, éramos inseparables, la mayoría de las veces que nos veíamos era en su casa, me invitaba a comer o a cenar y la verdad que nos lo pasábamos genial juntas. Ella también estaba muy liada, hacía poco que acababa de sacar disco y tenía la agenda muy apretada, conciertos, reuniones, el viaje a México...pero aún así siempre sacaba tiempo para mí. Me había llamado, proponiéndome que fuera a su casa a cenar, aunque más que proponiéndome me estaba obligando porque ya hacía una semana que no iba, así que acepte ir esa noche. Iría a su casa sobre las nueve y media y como ya eran las siete y media decidí que era hora de arreglarme. Me duché, salí con la toalla y abrí mi armario para ver que me ponía, tampoco quería ir tan arreglada ya que no era una cena de gala, opté por unos vaqueros, unas converse y la chaqueta de cuero que me daba suerte, cogí el coche y me dirigí hacia allí. Llamé y la puerta se abrió para poder entrar el coche, bajé y allí estaba ella esperándome con la mejor de sus sonrisas, tenía una sonrisa que no sé ni como describirla, era como una droga, no podía vivir tanto sin ella, y justo cuando iba a abrazarla, los bichillos se me tiraron encima.
-¡Dejadla bichos que es mía!-gritó Malú indignada. Me hacía gracia verla asi.
En cuanto me levante fui corriendo a abrazarla.
-Vaya, veo que me has echado de menos eh.
-Puff no sabes cuanto.
-Anda vamos dentro que hace frío.-Entramos dentro y ya olía a comida, me encantaba como cocinaba Malú, solo ella podía hacer que un plato te supiera tan bien y te dejara con ganas de mas.
-¿Que has preparado?
-Pescado.-En ese momento me reí por dentro, no me preguntéis por que pero me entró la risilla tonta.
Nos sentamos a cenar y todo fue genial, como siempre, entre risas y tonterías nuestras. Aunque yo, cuando estaba con ella, no me sentía cómoda del todo, había algo sobre mí que Malú aún no sabía y sentía que debía contárselo ya porque tal vez si esperara un poco, las cosas podrían no ir tan bien, decidí esperar a después, cuando hubiésemos acabado de cenar y estuviésemos viendo la tele o jugando con los bichos. Terminamos de cenar y le ayudé a recogerlo todo y a ponerlo en el lavavajillas. Sacó dos copas y nos sentamos en el sofá a hablar sobre sus conciertos, sobre lo que tenía que hacer yo y eso, sentí que ese era el momento, que tenía que contárselo ya.
-Verás Malú, yo tengo que contarte algo, algo que llevo queriendo decirte desde hace ya unas semanas pero aún no veía el momento y creo que es éste.
-A ver, dime.-dejó su copa en la mesa y me miró fijamente, yo hice lo mismo con la mía.
-Yo...a ver..no se como empezar. Cuando tu me hablas sobre algún chico o alguien yo te digo que si que están muy bien pero en realidad no es así, a mí no me va eso...
-¿Como que no te va eso?
-Malú, yo soy lesbiana...-no dijo nada, solo se dedicó a mirarme y lo peor era que no sabía como reaccionaba, no estaba ni triste ni feliz, ni contenta ni enfadada, todo esto me estaba desconcertando y necesitaba una respuesta, que me dijera algo, que me apoyaba y que no le importaba en absoluto.
-María yo...-lo dijo de una forma tan seria que os juro que pensé lo peor, pensé que aquí acababa nuestra amistad, que ya no quería seguir viéndome, y me sentí una completa idiota esperando esa respuesta...
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