Entré en la habitación y Esteban se alegró mucho al verme. Yo también tenía ganas de verle, por ahora creo que era mi padre, aunque no lo sabía del todo cierto, teníamos muchas cosas en común y por lo que veo, él podía ser mi padre.
-¡María! Que alegría volver a verte por aquí.-me dijo desde la cama.
-Yo también me alegro de verte, por lo que veo ya estás mucho mejor ¿no?-pregunté sentándome en el sillón.
-Si, ya estoy mucho mejor y mañana por la mañana me dan el alta.-dijo sonriendo, saltaba a la vista que era un buen hombre.
-Pues me alegro muchísimo.-dije riendo. Estuvimos hablando un buen rato, sobre muchas cosas, no habían silencios incómodos ni nada, siempre encontrábamos algún tema sobre el que hablar. Hasta que empecé a ir por el camino que me interesaba, si el tenía familia.
-Esteban tu...¿estas casado?-pregunté.
-Divorciado.
-¿Hijos?-noté como se le cambió la cara, me arrepentí de haberlo preguntado-.lo siento, no tenía que haber preguntado.
-Tranquila, si quieres te contaré la historia. Veras, hace muchos años, yo vine a Madrid, por trabajo. Estuve aquí un mes aproximadamente. Y en ese mes conocí a una mujer. Hubo una noche que nos quedamos solos, en su casa y pasó...me ocultó que tenía una hija durante muchos años, yo no me enteré hasta hace a penas dos años. Mira, esta mancha la tengo desde que nací y probablemente mi hija también la tenga pero me resulta muy difícil encontrarla, no sé ni como se llama, ni donde vive ni nada, solo se que tengo una hija, nada más...-dicho esto, unas lágrimas bailaron por sus mejillas ¿Debía decírselo? Preferí esperar a que saliera del hospital...hablar-lo todo con más calma. Una enfermera entró y me dijo que Esteban debía cenar ya y que la hora de las visitas ya había terminado. Pensé en invitarle a comer mañana a mi casa, y hablar tranquilamente.
-Esteban ¿porque no te vienes mañana a comer a mi casa?-pregunté poniéndome el abrigo.
-Me encantaría ir pero no sé donde es.-le indiqué la dirección y le dije la puerta.
-Mañana a las doce y media estoy allí.-dijo sonriendo.
-Hasta mañana.-salí de la habitación y cogí el ascensor. Llegué bajo y me dirigí a la puerta para coger el coche pero vi a una persona sentada en la sala de espera ¿Que hacía ella allí? ¿Iría a verlo a él? Ni siquiera me acerqué a saludarla, salí por la puerta y me fui. Antes de arrancar el coche saqué el móvil, diez whatsapps y tres llamadas de Malú, decidí llamarla sino tendría bronca.
-¿Se puede saber donde te metes?-preguntó con tono enfadado.
-Lo siento cariño, estaba en el hospital con Esteban y puse el móvil en silencio.-me disculpé.
-¿Vienes a cenar?-la respuesta esta clara.
-Claro, en media hora estoy allí.-es lo que tenía que Malú viviera a las afueras, que se tardaba un rato en llegar. Pasé por delante de una floristería y pensé en llevarle un regalito a mi chica así que le compré un ramo de rosas blancas. Llegué a su casa, toqué a la puerta y cuando me vio con el ramo de rosas puso mala cara ¿porque? ¿no le gustaron? Entonces miré adentro y lo comprendí ¿Como no me avisó? Malú salió fuera conmigo y dejamos el ramo dentro del coche.
-¿¡Pero como no me avisas!?-pregunté furiosa.
-Lo siento, yo no sabía que iban a venir, han venido por sorpresa, les he dicho que venías tu, bueno que venía una amiga pero se han empeñado en quedarse.-me dijo.
-Bueno, no pasa nada, mañana nos vemos.-dije abriendo el coche.
-No, tu te quedas aquí.-¿que?¿quería que me quedara allí?
-¿Que dices? No no no, yo me voy a casa y mañana ya nos vemos.
-Tu te quedas.-me arrastró hasta adentro y no tuve más remedio que quedarme-.Mamá, papá, mirad, ella es María, una amiga.-Pepi se levantó a darme dos besos, era encantadora, y después vino Pepe, un poco mas serio. La verdad que estaba bastante incómoda, se supone que era una cena familiar y yo allí no pintaba mucho. A las once y media se fueron y por fin nos quedamos a solas. Estuvimos un rato en el sofá, entre besos y caricias cuando mi móvil sonó, era un numero que no conocía pero aún así lo cogí, noté como Malú me miraba riéndose, algo tramaba...
-¿Que pasa cuñada?-oí al otro lado del teléfono. Espera, ¿cuñanada?¿Lo sabía?
-José ¿lo sabes?-pregunté confusa.
-Claro, Malú me lo ha contado esta tarde, estaba muy emocionada.-dijo riendo-.bueno, te tengo que colgar, a ver si nos vemos pronto eh.
-Eso esta echo, adiós.-colgué y miré a Malú que estaba riéndose al otro extremo del sofá-. te veo a matar.-dije.
-Tenías que ver tu cara.-seguía riéndose, mi cara debió ser un poema. Nos fuimos a la cama, ella se durmió en seguida pero yo me quedé pensando. Si se lo había dicho a su hermano es que de verdad le importaba. esto significaba mucho para ella, al pensarlo sonreí de la nada como una idiota. Yo tampoco tardé mucho en dormirme, a penas unos minutos. Me di cuenta de como puede cambiarte la vida en tan poco tiempo, es algo increíble, yo no creo en el destino así que si conocí a Malú debió ser por algo...ahora mi vida tenía sentido, sentía que esta era la buena, que ya sabía que rumbo tomar, con ella a mi lado la vida se vivía de otra manera y esa era la sensación que quería sentir durante el resto de mi vida...
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