Cuando me desperté no vi a Malú a mi lado. Escuché ruidos abajo, ella siempre tan madrugadora...Me duché y bajé a la cocina.
-¡Cuñada!-gritó José desde el sofá.
-José ¿que haces aquí tan pronto?-pregunté sin saber que hora era.
-¿Pronto? Son las once de la mañana.Que marmota..-rió-.venga vamos a echar unas partidas al FIFA.
Yo no podía jugar a la play porque una vez que empezaba no la soltaba, era una viciada. Estábamos muy metidos en el partido cuando vimos a Malú lista para irse.
-¿A donde vas?-pregunté confusa.
-Vane me ha llamado y hemos quedado ahora.-dijo cogiendo su bolso.
-Voy contigo.-dije levantándome.
-No, tenemos que hablar sobre cosas de trabajo y seguramente te aburrirás.
-No importa, te acompaño.
-Que no Maria, luego te veo.-y salió por la puerta dejándome con la palabra en la boca, fue muy borde.
-¿No la has notado rara?-le pregunté a José.
-Si, esta muy rara...-
A las once y media me fui a casa ya que iba a venir Esteban a comer a casa, estoy segura que Malú no daría señales de vida hasta esta tarde así que no conté con ella para comer. Cuando llegué a casa eran las doce, tenía media hora para cambiarme y hacer la comida.
Narra Malú:
Estoy ya en la puerta de la cafetería, veo a Vane sentada en una mesa, temo acercarme pero sé que debo hacerlo. Ella no me ve ya que esta de espaldas así que me acerco a la mesa y me siento.
-Menos mal, pensé que ya no venías.-dijo ella dejando el móvil sobre la mesa.
-¿Vanesa que quieres? Estoy muy ocupada.-dije mirándola.
-Quiero que me expliques que fue lo que pasó el otro día, te fuiste y no supe nada de ti.-me dijo.
-Lo que pasó fue un error, tengo novia y lo sabes.-dije evitando su mirada.
-¿Me estás diciendo que aquel beso no significó nada para ti?-preguntó.
-Si, para mí no significó nada, solo fue un error, que no volverá a suceder.-noté tristeza en sus ojos al terminar la frase.
-Malú, te quiero.-me dijo clavando su mirada en mi.
-Lo siento, me tengo que ir.-cogí el bolso y salí corriendo de allí, no quería saber nada mas de esto. Fue un error, y cada día me arrepiento más de aquello. Debo contárselo a Maria pero no se como reaccionará...
Narra María:
Acaban de tocar al timbre, supongo que será Esteban, voy corriendo a abrirle y mientras está subiendo pongo rápidamente la mesa. Oigo como cierran la puerta.
-Hmm arroz al horno, que bien huele.-dice Esteban-.veo que cocinas bien.
-Gracias, bueno pues el arroz ya está ¿nos sentamos?-pregunto.
-Claro.-la comida iba muy bien, a Esteban le gustó como cocinaba y era un hombre muy divertido, me contó muchas cosas, hasta que llegó el momento y decidí contárselo.
-Esteban, verás, yo quería hablar contigo sobre una cosa. A ver...tu me dijiste que tu hija probablemente tendría la misma mancha que tu ¿verdad?-pregunté.
-Si.-no sabía como decírselo así que me levanté y le enseñé la mancha-.tu..tu eres...
-Tu hija-dije.
-Pero...pero..no puede ser...-dijo con alguna que otra lágrima bajando por su mejilla.
-Si, lo he estado comprobando y todo encaja, Esteban eres mi padre.-en ese momento me dio un abrazo que casi me rompe una costilla. Estuvimos toda la tarde hablando, contándonos cosas, imaginaos, eran 27 años...A las siete y media decidió irse y quedamos para vernos al día siguiente. Iba a darme una ducha pero justo en ese momento me sonó el móvil. José ¿que querría?
-María, creo que deberías ir a casa de mi hermana.-me dijo.
-¿Por qué? ¿Que ha pasado?-pregunté algo preocupada.
-No lo sé, no me lo ha querido decir por teléfono, cuando he hablado con ella lloraba y me decía que no te merece.-me estaba empezando a preocupar mucho.
-Ahora voy a ver que pasa.
-Vale, ya me contarás.-colgué el teléfono y salí corriendo hacia su casa. Media hora después llegué. Llamé al timbre y entré dentro. La vi tirada en el sofá, llorando, me rompía verla así.
-Hey ¿que ha pasado cariño?-pregunté acariciándole el pelo.
-María, no te merezco...-dijo con la cabeza bajo el cojín.
-¿Que ha pasado?-pregunté.
-Prométeme que no te enfadarás-me dijo.
-No te puedo prometer eso, primero dímelo.
-Verás...Vanesa...Vanesa y yo nos besamos...-dijo mirándome a los ojos. Para mí eso fue un golpe muy duro. Como un pinchazo en el corazón. No quería quedarme allí, quería salir corriendo, huir donde no hubiera nadie. Y eso hice, escapar de allí, refugiarme donde nadie me encontrara ¿Porque a mi? Le he demostrado que la quiero, que ella es lo más importante ¿Y ahora me hace esto? No entendía nada. Paré el coche, llevaba un buen rato conduciendo, y ni siquiera se donde estaba. Estaba perdida, en la nada, apagué el móvil, no quería que nadie me localizara. Volví a subirme al coche, intenté averiguar donde estaba, perdida por las afueras de Madrid. Tardé tres horas en llegar a casa y cuando llegué lo único que hice fue tirarme en la cama y romper a llorar. No quería saber nada más del mundo...
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